Cuánto cuesta realmente una web en 2026
No hay un precio único para 'una web'. Te explico de qué depende realmente el presupuesto y por qué desconfiar de los precios cerrados sin conocer tu proyecto.
Es la pregunta que más me hacen, y la que menos me gusta responder con un número suelto: ¿cuánto cuesta una web? La respuesta honesta es “depende”, pero eso no ayuda a nadie, así que voy a intentar explicarte de qué depende de verdad.
Por qué no existe “el precio de una web”
Preguntar cuánto cuesta una web es un poco como preguntar cuánto cuesta un coche. ¿Un utilitario de segunda mano o un todoterreno nuevo? Ambos son “un coche” y ambos te llevan de A a B, pero no tienen nada que ver ni en precio ni en lo que puedes esperar de ellos.
Con las webs pasa lo mismo. Una landing de una página no es lo mismo que una tienda online con 200 productos, y ninguna de las dos se parece a un SaaS con usuarios, login y facturación. Cualquiera que te dé un precio cerrado sin preguntarte nada sobre tu proyecto, sospecha.
Lo que de verdad mueve el presupuesto
- Diseño a medida vs plantilla. Una plantilla ajustada es más barata porque no hay diseño desde cero. Un diseño 100% propio cuesta más porque hay horas de trabajo real detrás, no un tema que ya existía.
- Cuánto contenido y cuántas páginas. No es lo mismo 5 páginas estáticas que 40 páginas con contenido distinto, filtros, buscador…
- Funcionalidad a medida. Un formulario de contacto es barato. Un sistema de reservas con disponibilidad en tiempo real, o un panel donde el cliente gestiona sus propios pedidos, ya no lo es — ahí hay lógica de negocio real, no solo maquetación.
- Integraciones con terceros. Pasarela de pago, CRM, ERP, facturación electrónica… cada integración añade tiempo de desarrollo y de pruebas.
- Quién mantiene la web después. Si necesitas que el cliente pueda editar contenido sin tocar código, eso implica un CMS (WordPress, por ejemplo) y normalmente algo más de trabajo que una web puramente estática.
Lo que no debería subir el precio (y a veces lo hace)
Hay cosas por las que a veces se paga de más sin necesidad: exceso de plugins que hacen lo mismo, hosting sobredimensionado para el tráfico real que vas a tener, o rehacer desde cero algo que ya tenías bien montado solo porque “toca actualizar el diseño”. Antes de pedir presupuesto para algo nuevo, siempre merece la pena preguntar si de verdad hace falta empezar de cero.
Cómo pedir presupuesto bien
Cuanto más claro tengas lo que necesitas, más ajustado (y más rápido) será el presupuesto que te den. Ayuda muchísimo llegar con: qué problema quieres resolver, cuántas páginas o secciones tienes en mente, si necesitas gestionar contenido tú mismo, y si hay algún sistema (facturación, CRM, TPV…) con el que tenga que hablar la web.
Y si alguien te da un precio cerrado en la primera frase, sin haberte preguntado nada de esto, yo lo cogería con pinzas.