Qué preguntar antes de contratar un desarrollador web

Unas preguntas concretas que te van a ahorrar disgustos antes de firmar con cualquier desarrollador o agencia, las haga o no la persona que tienes delante.

Voy a ser honesto: te voy a dar preguntas que, si me las haces a mí, también tendría que responder bien. No es una lista para desconfiar de todo el mundo, es una lista para que la conversación inicial sea de verdad útil, tanto para ti como para quien vayas a contratar.

Sobre el proyecto en sí

  • ¿Qué necesitas exactamente para gestionar la web después? Si la respuesta que te dan es “no te preocupes, yo me encargo de todo” sin explicarte cómo vas a poder editar contenido tú mismo (si lo necesitas), pregunta más.
  • ¿Qué pasa si más adelante quieres cambiar de proveedor? Un buen profesional no debería tener problema en explicarte cómo quedarías si un día decides trabajar con otra persona: si tienes acceso al código, al hosting, al dominio… Si la respuesta es evasiva, mala señal.
  • ¿Quién es el dueño del código y del contenido al final? Debería ser tú, siempre. Punto.

Sobre el presupuesto y los plazos

  • ¿Qué incluye exactamente el presupuesto, y qué no? Cuántas revisiones de diseño, si el SEO técnico está incluido o es aparte, si el hosting el primer año va en el precio…
  • ¿Qué pasa si el proyecto se alarga por cambios que yo pida? Es normal que cambiar de idea a mitad de proyecto tenga un coste, pero deberías saberlo antes, no descubrirlo en la factura final.
  • ¿Cuál es el plazo realista, no el optimista? Todos los proyectos se retrasan alguna vez. Pregunta qué pasa si eso ocurre.

Sobre el mantenimiento posterior

  • ¿Qué pasa quien mantiene la web si algo se rompe? ¿Hay un servicio de soporte, o te quedas solo el día después de la entrega?
  • ¿Con qué frecuencia hay que actualizar cosas (WordPress, plugins, dependencias) y quién se encarga?
  • ¿Hacen copias de seguridad? ¿Dónde se guardan y con qué frecuencia?

La pregunta que casi nadie hace (y debería)

Pide ver ejemplos de trabajo real, no solo capturas bonitas. Entra en las webs que te enseñen, navega por ellas en el móvil, mira si cargan rápido, si tienen sentido. Un portfolio con buenas capturas no garantiza nada — una web real funcionando sí te dice mucho más.

Y por tu parte…

Llega con las ideas lo más claras posible: qué problema quieres resolver, qué presupuesto tienes en mente (aunque sea aproximado), y qué necesitas de verdad frente a lo que “estaría bien tener”. Cuanto más clara sea la conversación por ambos lados, mejor va a salir el proyecto para todos.

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