WordPress multilingüe y SEO: cómo hacerlo correctamente
Cómo montar un WordPress en varios idiomas sin liarla con el SEO: qué plugin elegir, subdirectorio o subdominio, y por qué traducir literal no es lo mismo que hacer SEO en cada idioma.
Montar un WordPress en varios idiomas es sencillo técnicamente. Hacerlo bien para SEO, sin duplicar contenido a ojos de Google ni perder posicionamiento por el camino, tiene varias decisiones que si se toman mal cuestan caro de arreglar después.
Qué plugin elegir
WPML y Polylang son los dos que más veo en proyectos reales. WPML es de pago, más completo de fábrica (traducción de WooCommerce incluida, más integraciones) y es el que suelo recomendar en proyectos comerciales serios. Polylang tiene una versión gratuita muy digna si el proyecto es más sencillo o el presupuesto es ajustado — la diferencia se nota sobre todo cuando el sitio crece o necesitas traducir una tienda completa.
Subdirectorio, no subdominio
tuweb.com/en/ en vez de en.tuweb.com. Con subdirectorio, toda la autoridad SEO que gana tu dominio se reparte y refuerza entre todos los idiomas bajo el mismo dominio raíz. Con subdominio, Google trata cada uno de forma más independiente, y arrancas cada idioma casi desde cero en cuanto a autoridad. Salvo un motivo de peso (equipos distintos gestionando cada idioma, infraestructura separada), subdirectorio gana casi siempre.
Las etiquetas hreflang, explicadas de verdad
hreflang no es solo “poner una etiqueta para que Google sepa que hay traducción” — le dice a Google exactamente qué versión (idioma + a veces región) debe mostrar a cada usuario según su configuración, y evita que trate tus páginas traducidas como contenido duplicado entre sí. Los plugins buenos las generan automáticamente, pero merece la pena comprobarlo con una herramienta como el validador de hreflang de Merkle al menos una vez — es fácil que un plugin mal configurado deje etiquetas incompletas o cruzadas sin que se note a simple vista.
Traducir no es lo mismo que hacer SEO en otro idioma
Este es el punto que más se salta la gente: traducir literalmente el contenido no equivale a hacer keyword research en el idioma de destino. La forma de buscar algo en inglés no siempre coincide con la traducción directa del término en español — a veces la palabra que de verdad usa la gente es distinta. Si te importa de verdad posicionar en el idioma nuevo (y no solo tener la web disponible en ese idioma), la investigación de palabras clave hay que rehacerla en destino, no traducirla.
Lo que no todo el mundo necesita
No todo tiene que traducirse. En mi propia web, por ejemplo, decidí no traducir el blog al inglés — el volumen de contenido en español es mucho mayor y el retorno de mantener el doble en dos idiomas no compensaba el esfuerzo de traducir y mantener todo duplicado. Antes de montar un sitio 100% multilingüe de arriba a abajo, pregúntate qué contenido de verdad necesita estar en cada idioma y qué no — traducir por traducir añade mantenimiento sin garantía de retorno.